domingo, 20 de abril de 2008

S.O.S. UN MUNDO SIN INTERNET



Les hablaba yo en un artículo anterior de cómo sería un mundo sin Internet, bueno, mejor dicho lo intenté porque, como casi siempre, se me fue el santo al cielo y acabé hablando de otra cosa, aunque también estaba relacionada con el mismo tema. O sea, que se me va la “olla”, como dicen mis hijos, pero no el todo,¡eh!, que tampoco estoy yo tan mal, o sí, vaya usted a saber. Porque ya conocen lo primero que dice un loco cuando ve al médico: “Yo no estoy loco, doctor”.

¡Ay, ay, ay! Ustedes perdonen, ya me estoy yendo otra vez por las ramas y luego a mí se me acabará el folio y a los lectores la paciencia y las ganas de seguir leyéndome. ¡Claro, si es que me lo tengo merecido, por ser tan poco seria! ¿Será que tengo falta de concentración?

¡Venga: Al toro por los cuernos!

Imaginemos que de repente no hay Internet en casa. Pero no es una avería ni un fallo ni nada parecido. Va a ser para siempre. Existió, pero de la noche a la mañana ya no existe. Da yuyu, ¿verdad? A mí, es que me recorre un escalofrío por la espalda de sólo pensarlo.

Entonces una se sienta al ordenador y se queda mirando para la pantalla con cara de tonta, y parece que la pantalla te mira en silencio como diciéndote con lástima: “Vamos, puedes escribir tus batallitas personales, yo aún soy muy listo y puedo procesar tus textos y corregirlos y ponerles colorines… Además existen unas hermosas enciclopedias para el ordenador donde puedes encontrar toda la información que deseas… Aún puedes hacer muchas cosas aunque no tengas Internet”.

Sí, claro que se pueden hacer muchas, muchísimas cosas. Leeríamos más libros, dedicaríamos más tiempo a los amigos, saldríamos más a pasear, al cine…, haríamos mucho más de todo, pero… ¿Y lo que no podríamos hacer? ¡Ajá, ahí está la cuestión! Por ejemplo: ¿de qué me serviría a mí estar escribiendo esto si nadie fuera a tener la posibilidad de leerlo? Y como yo, muchísimas personas que lo pasan en grande escribiendo sus pequeñas historias y luego las cuelgan en Internet para disfrute propio y ajeno. Creo que nunca ningún invento hizo tanto por la creatividad como Internet. ¿Se han fijado ustedes la cantidad de “escritores” de cualquier oficio que hay repartida por el mundo? ¿Y el número incontable de páginas web y blogs que existen? Es que da la sensación de que hoy día si no tienes un blog no eres nadie.

Ahora, díganme ustedes ¿qué sería de tantas personas si les quitaran ese placer? ¿Y los adictos a los chats y a los foros? ¿Y las personas que no pueden viajar ni visitar museos o que sólo tienen acceso en sus bibliotecas a un número muy reducido de libros? Pues sería un desastre, sin duda ninguna. Yo creo, sinceramente, que habría una depresión general a nivel mundial.

Bueno, ya sé que hay muchos países a los que no les afectaría en absoluto, pero no me refiero a esos, ustedes ya me entienden. Y no sólo habría una depresión, sino hasta sería causa de divorcios y peleas. No me creen, verdad, pues piensen en cuantos matrimonios en sus casas están cada uno a lo suyo en su ordenador. Fíjense, si ese tiempo estuvieran juntos viendo la tele acabarían peleándose por el mando a distancia. ¿O no tengo razón? Ya, me dirán ustedes, pero antes no había Internet y no pasaban tantas tragedias. Claro, pero antes sólo había tres o cuatro cadenas de televisión, no el porretón que hay ahora y además tampoco existía el mando a distancia. Luego, es imposible pelearse por algo que no existe. Y miren ustedes, tampoco nuestras abuelas tenían ni siquiera televisor, ni lavadora, ni muchas cosas que ahora nos resultan imprescindibles, y sin embargo eran felices. Pues claro que sí, lo que ocurre es que no se puede echar de menos lo que no se conoce, y no tiene sentido llorar porque te quiten algo que nunca tuviste, por eso, en este caso si nos quitaran Internet, nos desesperaríamos porque nos quedaríamos de la noche a la mañana como desnudos, como indefensos, sin armas contra la rutina. Quizá sería como dormir sin soñar o algo parecido.

En fin, que me he puesto muy seria y poética al final, pero es que me dejo llevar y… Digo yo, que igual es por contagio de leer tanto por esa inifinidad de blogs y webs que pululan por la red.

La verdad, es que si nos quitaran Internet mucha gente, incluida yo misma, lo pasaría, francamente, muy mal. Y entre otras cosas yo no les podría decir a ustedes mi típica frase: ¡Ay, señor… A veces…Lo que hay que oír…!

Emma Rosa Rodríguez

2 comentarios:

Lola Bertrand dijo...

Pues Emma, no se bien si estar de acuerdo contigo, ya que - por mi operación del ojo- estuve un parde meses sin poder acceder al ordenador y... pues me dediqué a hacer otras cosas, y en realidad solamente llevo 8 años navegando, si por algo lo sentiría es por las personas a las que estoy conectada- como tú...
Abrazos de mar
lola

Alenarte Revista dijo...

Internet se ha convertido en algo usual y cotidiano para mucha gente. Igual que, por ejemplo, durante años sucedió con la radio, y después con la televisión. En los años cincuenta, para mucha gente la radio fue una compañía habitual y cotidiana. Luego lo fue la tele, y nos pasamos horas pegados al televisor viendo el Fugitivo, Los Intocables, El Virginiano, El Tunel del Tiempo, los Invasores, Centro Médico, o aquella tan bonita de El Hombre que nunca existió. Y cuando la tele se estropeaba nos faltaba algo. Íbamos a casa del vecino, pero no nos perdíamos "el telefilme".
Ahora sucede con Internet, y es lógico porque Internet es una ventana donde conocer a otros y que nos conozcan sin salir de casa, una ventana para visitar lugares, leer información, y escribir lo que siempre quisimos escribir. Y los seres humanos necesitamos todo eso, aunque resulte poco "progre" decirlo francamente.
Nos gusta la Red. Nos gusta escribir, o poner una imagen y que alguien desconocido nos diga "me agradó mucho esta foto de ...".
Lo que no deberíamos es engancharnos a la Red, igual que no era bueno estar pegado a la tele siempre. Pero si no existiera, sinceramente creo que muchísimas personas (lo reconozcamos o no) sentiríamos que falta una parte muy importante de nuestro tiempo de diversión y también de creación y de aprendizaje.
Yo le debo muchísimo a Internet, soy mucho más sociable, mucho más comunicativa y por supuesto he creado muchísimo más a partir de Internet que antes. Y también mis mejores Amigos los he conocido gracias a la Red.
Ahora se estila mucho decir " no es tan importante para mí"...
Puede; pero entonces, ¿por qué volvemos todos los días, de no haber un inconveniente de fuerza mayor que lo impida?...