lunes, 7 de enero de 2008

¡ADIÓS BELÉN, ADIÓS!


Con la llegada ayer de los Reyes Magos de Oriente se han acabado las fiestas navideñas. Todos, o casi todos, hemos acumulado algún que otro kilo de más en nuestros cuerpos serranos, que ya se sabe que en estos días han sido protagonistas las grandes comidas familiares y las sobremesas donde no faltan desde los dulces a los buenos vinos, cavas y licores.

Y ahora toca volver a la vida real, a la rutina, al trabajo o al estudio, y toca también recoger los adornos navideños: el arbolito con sus bolas y su espumillón y como no, el Belén o el Nacimiento como ustedes prefieran llamarlo, con sus figuritas, su pesebre, su río con su correspondiente puente, su castillo de Herodes…

Así es todos los años en la mayoría de las casas, una guarda amorosamente a la Virgen María y a San José y sobre todo al niño Jesús, ¡ay, a ver si se va a perder porque es tan pequeñito!, a la mula y al buey, y al ángel que al pobrecito ya se le está rompiendo las alas de tanto colgarle el hilo para que “vuele mejor”, y a las ovejitas y los patitos que nadan entre las lavanderas y al hombre haciendo caca escondido debajo del puente…

En fin, una se despide poco a poco de todos, entre suspiros, y como diciéndoles en silencio: ¡Hasta el año que viene!, con la seguridad de que nada cambiará esa tradición, que esa historia ya está escrita desde siempre, o al menos así nos la contaron y nos la cantaron desde pequeños.

Pero ahora resulta que no, que ya no va a ser así y que dicen los expertos que Jesús no nació en Belén sino en Nazaret, y que nada de ver la luz en un pesebre sino en casa de José, que como era carpintero todo lo más que habría alrededor de la cunita serían serruchos, martillos y demás instrumentos propios del oficio, o sea, que de animales (léase buey y mula) nada de nada. Tampoco hay ya pastores y consecuentemente ya no habrá ovejitas. Y yo me pregunto si al ser dentro del pueblo tendremos que olvidarnos también del río y en ese caso no hay lugar tampoco para el puente y con eso descartamos también a las lavanderas y a los patitos y con lo bonito que quedaban los camellos atravesando el puente pues ahora ya no vamos a saber ubicar a los Reyes; claro que, si es que saben venir, porque al parecer, la estrella principal (y nunca mejor dicho) tampoco va a brillar más, es decir que los Reyes a lo peor no saben encontrar el camino porque entre que les han cambiado la dirección y que ya no los va a guiar nadie desde el Cielo… Bueno, pero como también dicen ahora los entendidos que Herodes parece ser que ya no era tan malo como nos lo pintaron, pues igual él les dice la verdad a sus Majestades y los encamina bien y al final llegan a su destino…

Aysss, yo no sé ustedes, pero yo estoy realmente muy preocupada, si en las altas esferas, o sea en el Vaticano que es donde “montaron ahora este belén” (y nunca mejor dicho) tan extraño y tan diferente dicen que hay que cambiar todo el escenario, incluyendo a los personajes principales, yo me pregunto y ¿si cunde la idea? ¿Qué pasará con todas las figuritas que sobran? Y ¿los villancicos, también habrá que rehacerlos? Y ahora ¿qué historia sagrada le contarán a los niños en la catequesis?

En fin, se me ocurren más preguntas pero me temo que nadie va a saber contestarme.

Vaya, que no ganamos para disgustos, desde que cambiamos de Papa no dejan de sorprendernos desde Roma, primero nos quitaron el limbo y nos devolvieron el infierno, luego se habló de decir la misa en latín y ahora nos arman un lío con el Belén, mejor dicho el Nacimiento porque lo de Belén parece ser que ya es historia pasada.

Un lío, ¿no creen ustedes? Yo ya estoy temblando pensando en que será lo próximo que nos anuncie Benedicto XVI, ¡ay, hombre de Dios!, mire que ya se nos había pasado un poco el susto desde que usted nos avisó de tantos cambios y ahora nos monta, o más bien nos desmonta, el belén.

Pues ya no sé si es afán de protagonismo o que se aburre y se entretiene así elucubrando semejantes ideas, pero sinceramente espero que no cuaje esta historia porque yo, al menos, el año que viene y todos los venideros pienso seguir montando mi Belén como manda la tradición con todas las figuritas, animales, pastores, estrella, reyes, río, puente, castillo y todo lo que sea menester, si además tengo que añadir herramientas de carpintero pues se añaden pero de quitar al buey y a la mula, nanay, faltaría más.

Así que me despido de los adornos navideños con un ¡hasta el año que viene! Y el próximo 25 de Diciembre ya veremos como montan el Belén en el Vaticano que en mi casa ya sé yo como lo voy a hacer.

Una se esperaba unas Navidades tranquilas, sin grandes sobresaltos y ya ven ustedes como nos han sorprendido. ¡Ay, Señor… Lo que hay que oír…!

Emma Rosa

5 comentarios:

alena. dijo...

¡Me encantas!.
Te lo juro, que me parece un escrito pero precioso de verdad de la buena. Pero precioso y entrañable y con su miga irónica.
Pues mira; va a ser que yo también seguiré poniendo a la mula y al buey, que le daban calorcito al Niño, ¡faltaría más!, y el Ángel, con su hilito. ¡Vamos a ver, que si se han creido en Roma que nos van a quitar nuestro Belén, van listos!...
Porque ¿sabes?, los Papas pasan, pero el Niño y el Ángel, y la mula y el Buey, son inmortales...

Pilar dijo...

Estupendo, Emma, te has volcado en este texto. Bien razonado, con su toque de humor, y llevando al lector a reflexionar. Y sabes, yo también sigo con lo tradicional que siempre conservo desde siempre.

Mari de Lugones dijo...

Pues no sé por que mi querido Benedicto ha decidio poner el Belén en la casa de José de Nazaret. Los evangelistas Lucas y Mateo (los dos que hablan del nacimiento de Jesús) lo sitúan en Belén, aunque sólo Lucas habla del pesebre y de los animales, aunqeu no dice qué animales. En mi Belén siempre estarán la mula y el buey, el pesebre, el castillo del malvado Herodes, los pastorcillos y el pueblo de Belén. Besos Emma y también me gustó mucho este artículo.

Lola Bertrand dijo...

¡Pues eso les pasa a los del Vaticano por ser tam mentirosillos y edulcorar la historia a su convaniencia...
Muy bueno , Emma, no se puede desorientar a la gente de esa manera.
Abrazos
lola

Anónimo dijo...

Hola, estaba haciendo un trabajo precisamente sobre el significado simbólico del Belén y topé con el blog. Muy bello texto. Pero hay un error. Precisamente investigando resulta que el famoso artículo en el que se dice que el Papa sitúa el nacimiento del Belén en Nazaret, en la casa de José, etc, etc es falso y que el periodista no se enteró de nada.

Como prueba de que los animales del Belén siguen teniendo su importancia fundamental ahí dejo un artículo sobre ambos que hizo cuando era cardenal Ratzinger:

http://www.fratefrancesco.org/esp/navid.ratz.htm