viernes, 16 de mayo de 2008

¿Qué pasa con el usuario alenar de WordPress.com

Me ha llegado la siguiente comunicación y así lo hago constar:

Entré en el servidor WordPress.com como usuario gracias a que un amigo me asoció a su blog como usuario.

Una vez dentro del sistema se me dio una contraseña y un usuario., con la que entraba al sistema.

Una vez en el servidor con tal contraseña y tal usuario creé

Primero: Alenarte de dirección web

http://alenar.wordpress.com/

Segundo: Bitácora de Alena Collar de dirección web :

http://alenacollar.wordpress.com/

Tercero: Otras Lenguas, Otros Paisajes, de dirección web http://otraslenguasotrospaisajes.wordpress.com/

En cierto momento me quedo sin Internet, y bien por un error, o por causas que desconozco, se me deshabilita como usuario en la página que se me había asociado al principio.

La persona que me deshabilita me explica que no puede entrar a mis páginas con mi usuario y contraseña.

Yo tampoco puedo.

Escribo más de diez (contadas) cartas a Soporte de WordPress. y se me dice:

Uno: Que ese Usuario no corresponde a los email que yo les facilito.

Dos: Que el email siempre ha sido el mismo, desde el que se crearon las páginas.

Tres: Que mis emails no se corresponden con el usuario.

Cuatro: Que no se ha hakeado la página.

Cuatro: Que les envíe el correo original desde donde se dio usuario para devolvérmelo.

Cuando desde ese correo hago esto, a mí no me llega ninguna contraseña ni me llega respuesta de Soporte

He enviado a Soporte: copia del DNI, copia del “avatar”, copia de los pagos efectuados por sistema PAYPAL en las páginas que tenía así como en las nuevas, adjuntando carta explicativa del tema.

Soporte de WordPress la respuesta que tiene es la misma que la primera vez que escribí: que se lo demuestre. Que envíe email desde donde se creó la página.

Añado que estas comunicaciones son en inglés porque WordPress como ya me especificó en una carta: “no da soporte si no es en inglés”.

Mientras ello ocurre:

1-No se me puede asociar (ya se intentó) nuevamente al blog de quien me asoció la primera vez como alenar, porque no me llega salvo para las páginas nuevas, no para las antiguas. Es decir; a este usuario no lo reconoce en mi email.

2- Las páginas que administraba estaban sometidas a moderación por mí; debiendo llegarme a mi correo. Ahora esas comunicaciones no llegan, pero existen comentarios que se aprueban y otros (hechos por mí y por conocidos míos) no. De esto deducimos que existe una SELECCIÓN de COMENTARIOS. Es decir, que hay alguien-que no soy yo- que los modera.

3- Un moderador español ha intervenido en el tema, aconsejándome qué hacer, (el envío de toda la documentación que os mencionaba) SIN EL MENOR RESULTADO.

Estos son los hechos.

Datos:

La Revista Alenarte que os cito, en su primera etapa tiene 89225 a día de la fecha.

Bitácora de Alena Collar, tiene a día de hoy 18661 visitantes.

Otras Lenguas Otros Paisajes tiene: a día de hoy 19112 visitantes.

Pero WordPress me dice que les demuestre que yo soy la dueña de esas páginas.

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Desde este blog, solicito respetuosamente que le sean devueltas sus páginas al usuario alenar.

Gracias.



martes, 13 de mayo de 2008

LA IGLESIA PIDE QUE LA TACHEMOS



¡Ejem! Dicho así tal parece que La Iglesia (con mayúsculas) quiere que la borremos del mapa, que no le hagamos caso, en una palabra, que la ignoremos. Pero no, no es eso, por supuesto, sino todo lo contrario.

En realidad lo que nos pide, en ésta nuestra España cañí, es que a la hora de hacer la declaración de la renta “tachemos”, marquemos, pongamos la cruz…, en la casilla correspondiente a La Iglesia Católica, para que ese tanto por ciento famoso que se nos descuenta a todos –queramos o no –, vaya a parar a sus arcas y no a bienes sociales.

Veamos, resulta que una de las razones que alega, además del sostenimiento económico de la institución, es que ese dinero lo va a destinar a bienes sociales. Entonces, yo aquí ya me he liado, porque si hay dos casillas y una es para fines sociales y la otra para La Iglesia, si yo marco la de bienes sociales se supone que estoy ayudando a los que lo necesitan de verdad. Pero claro, si La Iglesia dice que es para ayudar a los necesitados y para invertirlo en favor de los que nada tienen, eso ya lo estoy haciendo yo si beneficio con mi aporte a la casilla de fines sociales. ¿O no?

¿Ustedes entienden algo? Yo no, sinceramente. A mí me parece muy bien que La Iglesia pida, siempre lo ha hecho y no nos vamos a extrañar a estas alturas, pero que digan, claramente, en la campaña publicitaria que es para su sostenimiento y financiación y no para lo demás porque eso ya se consigue si elegimos la otra casilla.

Ahora bien, dejando esa discusión al margen, lo que no me parece justo es que sólo La Iglesia Católica tenga el derecho de solicitar apoyo o ayuda económica. ¿Qué pasa con las demás religiones? Bien es verdad que, en nuestro país, es la mayoritaria, pero actualmente en España están reconocidas otras religiones; entonces, yo me pregunto: ¿Qué pasa con los musulmanes, judíos, budistas…? Si son tan españoles como los demás porque han nacido aquí o porque están nacionalizados y pagan los impuestos como todo hijo de vecino y ya que dicen que hay libertad religiosa: ¿Por qué ellos no tienen el mismo derecho a tener su casilla para subvencionar sus propias iglesias, sinagogas, centros de culto o como se llamen.

Para mí, eso sí sería justo, que todos tuvieran la misma opción, que nadie se sintiera discriminado por tener unas creencias u otras. ¿No dice eso La Constitución Española? Si todos somos iguales, ¿por qué solamente la religión católica tiene derecho a pedir para sí?

Sé que no van a hacerme caso, al fin y al cabo a quién le importan las opiniones de una simple ama de casa con tantas como hay en España, pero de todas formas, y ahora me toca a mí pedir: “Solicito a las autoridades de mi país que, en la próxima campaña del I.R.P.F, haya una casilla donde se pida para subvencionar una religión, pero que no se predetermine ninguna sino que sea el propio contribuyente el que escoja a la que quiere designar el tanto por ciento de sus ingresos”. Eso sí que sería una decisión justa para todos, aunque habría, por supuestísimo, muchas voces en contra de esa medida.

Pero como dice un refrán: “Aquí, o jugamos todos o rompemos la baraja”.

Además, a mí me parece una tontería y un gasto inútil el dinero que se empleó en pagar semejante campaña en los medios de comunicación, porque las personas que iban a destinar ese 0,7 % de su declaración de la renta a la Iglesia Católica ya lo tenían claro desde el principio y los que no están por la labor de hacerlo, porque prefieren que vaya a los fines sociales, también lo tenían decidido, luego, todo eso, me parece absurdo porque no han convencido a nadie que no lo estuviera ya de antemano.

Y pensando en eso, vuelvo a preguntarme: ¿No habría sido mejor destinar todo ese dinero que se han gastado en una campaña de promoción de la iglesia, en beneficio de los que de verdad lo necesitan, y no me refiero a los curas, precisamente?

Bueno, hoy no voy a despedirme con aquello de: ¡Ay, Señor… Lo que hay que oír…! Sencillamente porque se sobreentiende.

Y si no recuerdo mal, ¿no fue Jesús quien dijo: “Por sus actos los conoceréis…”?

¡Pues eso!

Emma Rosa Rodríguez


domingo, 27 de abril de 2008

¿GOBIERNO ROSA O AZUL?

Yo siempre creí que este tema del “rosa o azul” se aplicaba solamente a los niños. Es decir, lo típico de decorarle la habitación y vestir a la criatura del color que se asociaba con su sexo. Claro que eso eran otros tiempos y esto hoy día ha quedado completamente desfasado.

Pero ahora, resulta que no, que el asunto éste que parece tan baladí y tan doméstico, ha sobrepasado las barreras del horizonte infantil y se ha convertido nada más y nada menos que en “cuestión de Estado”. Sí, sí he dicho bien, créanme ustedes. En una cuestión importantísima para nosotros.

Y es que, a partir de ahora, vamos a tener que preguntarnos cada cuatro años, o sea en época de Elecciones, cuál será el color del Gobierno que nos toque esa temporada.

Ya ven ustedes, así tendremos un aliciente más para ir a votar a las urnas. Será un poco como estar embarazados, aunque políticamente hablando, eh.

Unos dirán: “Pues yo voto a fulanito porque me apetece tener un Gobierno rosa” Y otros, pues justamente lo contrario. Claro que, eso, es como todo en la vida, primero habrá que cogerle el “punto” a los políticos para saber quien de ellos responderá acertadamente a las expectativas que una se ha creado.

Pero entonces, se me ocurre a mí pensar: ¿qué pasa con las ideas? Vamos a ver si me sé explicar: si una intuye que un dirigente, bien porque así lo haya dicho él o porque se tenga esa sensación, va a formar un Gobierno de tal color que es el que a mí me gustaría tener, pero no es de mi partido ¿qué hago? Puede parecer una tontería esta pregunta, ya lo sé, se supone que nadie en su sano juicio votaría al del partido contrario pero… Hay otra cuestión puesta sobre el tapete, que es en realidad el meollo del asunto.

¡Ay, si es que no tengo remedio! Me acabo de dar cuenta de que empecé el artículo al revés y de que no hice la introducción pertinente, o mejor dicho la exposición adecuada antes de entrar en materia. Así que allá va.

Aunque les supongo enterados de ello, por si acaso voy a aclararlo: Según unas palabras de Berlusconi dichas recientemente, “en España tenemos un Gobierno demasiado rosa” porque hay mayoría de mujeres. Y ése es el quid de la cuestión, que haya más mujeres o, lo que es lo mismo, que haya menos hombres. Vamos que sean “ellas” las protagonistas y las mandamases y no ellos como siempre fue, y claro, esto que parece una nueva moda, puede levantar ampollas en muchas cabezas del sexo “fuerte”.

Bien, aclarado el por qué del rosa o azul, pues sigo con lo que estaba. Y yo me pregunto si no habrá mujeres que caigan en la tentación de decantarse por un candidato determinado, sin tener en cuenta el partido que lidera, sólo porque saben que va a formar un Gobierno con mayoría femenina o, al contrario, en el caso de los hombres. Porque sí, muchas personas simpatizan por un partido y no dudan en votarlo, pero siempre hay muchos indecisos o descontentos que podrían agarrarse a eso del “color”, para cambiar sin sentir que traicionan a sus ideas, y como dicen (otra chorrada más que sabe Dios quién se la habrá inventado) que las señoras somos más volubles que los caballeros, pues a una le da todo esto que pensar en si será también una labor de estrategia de cara al futuro o para tenernos contentas, por aquello de que “si no puedes ganarles, únete a ellas”.

En fin, estamos en el siglo XXI y sería de esperar que todo esto del rosa o el azul en nuestra sociedad debería de estar ya superado, pero mucho me temo que quedan discusiones y reflexiones para rato, y que no se trata de cual de los dos sexos es mejor o está más cualificado para desempeñar cualquier cargo en el mundo de la política sino que lo verdaderamente importante es nombrar a “personas” que estén de verdad preparadas sin pararse a pensar si son hombre o mujer.

Porque a mí, realmente, lo que me importa no es el color de la ropa que vistan los dirigentes de mi país sino las cualidades que tengan para poder gobernar con eficacia.

Así que Signore Berlusconi, hoy mi última frase va por usted:

¡Ay, Señor… A veces… Lo que hay que oír…!

Emma Rosa Rodríguez

domingo, 20 de abril de 2008

S.O.S. UN MUNDO SIN INTERNET



Les hablaba yo en un artículo anterior de cómo sería un mundo sin Internet, bueno, mejor dicho lo intenté porque, como casi siempre, se me fue el santo al cielo y acabé hablando de otra cosa, aunque también estaba relacionada con el mismo tema. O sea, que se me va la “olla”, como dicen mis hijos, pero no el todo,¡eh!, que tampoco estoy yo tan mal, o sí, vaya usted a saber. Porque ya conocen lo primero que dice un loco cuando ve al médico: “Yo no estoy loco, doctor”.

¡Ay, ay, ay! Ustedes perdonen, ya me estoy yendo otra vez por las ramas y luego a mí se me acabará el folio y a los lectores la paciencia y las ganas de seguir leyéndome. ¡Claro, si es que me lo tengo merecido, por ser tan poco seria! ¿Será que tengo falta de concentración?

¡Venga: Al toro por los cuernos!

Imaginemos que de repente no hay Internet en casa. Pero no es una avería ni un fallo ni nada parecido. Va a ser para siempre. Existió, pero de la noche a la mañana ya no existe. Da yuyu, ¿verdad? A mí, es que me recorre un escalofrío por la espalda de sólo pensarlo.

Entonces una se sienta al ordenador y se queda mirando para la pantalla con cara de tonta, y parece que la pantalla te mira en silencio como diciéndote con lástima: “Vamos, puedes escribir tus batallitas personales, yo aún soy muy listo y puedo procesar tus textos y corregirlos y ponerles colorines… Además existen unas hermosas enciclopedias para el ordenador donde puedes encontrar toda la información que deseas… Aún puedes hacer muchas cosas aunque no tengas Internet”.

Sí, claro que se pueden hacer muchas, muchísimas cosas. Leeríamos más libros, dedicaríamos más tiempo a los amigos, saldríamos más a pasear, al cine…, haríamos mucho más de todo, pero… ¿Y lo que no podríamos hacer? ¡Ajá, ahí está la cuestión! Por ejemplo: ¿de qué me serviría a mí estar escribiendo esto si nadie fuera a tener la posibilidad de leerlo? Y como yo, muchísimas personas que lo pasan en grande escribiendo sus pequeñas historias y luego las cuelgan en Internet para disfrute propio y ajeno. Creo que nunca ningún invento hizo tanto por la creatividad como Internet. ¿Se han fijado ustedes la cantidad de “escritores” de cualquier oficio que hay repartida por el mundo? ¿Y el número incontable de páginas web y blogs que existen? Es que da la sensación de que hoy día si no tienes un blog no eres nadie.

Ahora, díganme ustedes ¿qué sería de tantas personas si les quitaran ese placer? ¿Y los adictos a los chats y a los foros? ¿Y las personas que no pueden viajar ni visitar museos o que sólo tienen acceso en sus bibliotecas a un número muy reducido de libros? Pues sería un desastre, sin duda ninguna. Yo creo, sinceramente, que habría una depresión general a nivel mundial.

Bueno, ya sé que hay muchos países a los que no les afectaría en absoluto, pero no me refiero a esos, ustedes ya me entienden. Y no sólo habría una depresión, sino hasta sería causa de divorcios y peleas. No me creen, verdad, pues piensen en cuantos matrimonios en sus casas están cada uno a lo suyo en su ordenador. Fíjense, si ese tiempo estuvieran juntos viendo la tele acabarían peleándose por el mando a distancia. ¿O no tengo razón? Ya, me dirán ustedes, pero antes no había Internet y no pasaban tantas tragedias. Claro, pero antes sólo había tres o cuatro cadenas de televisión, no el porretón que hay ahora y además tampoco existía el mando a distancia. Luego, es imposible pelearse por algo que no existe. Y miren ustedes, tampoco nuestras abuelas tenían ni siquiera televisor, ni lavadora, ni muchas cosas que ahora nos resultan imprescindibles, y sin embargo eran felices. Pues claro que sí, lo que ocurre es que no se puede echar de menos lo que no se conoce, y no tiene sentido llorar porque te quiten algo que nunca tuviste, por eso, en este caso si nos quitaran Internet, nos desesperaríamos porque nos quedaríamos de la noche a la mañana como desnudos, como indefensos, sin armas contra la rutina. Quizá sería como dormir sin soñar o algo parecido.

En fin, que me he puesto muy seria y poética al final, pero es que me dejo llevar y… Digo yo, que igual es por contagio de leer tanto por esa inifinidad de blogs y webs que pululan por la red.

La verdad, es que si nos quitaran Internet mucha gente, incluida yo misma, lo pasaría, francamente, muy mal. Y entre otras cosas yo no les podría decir a ustedes mi típica frase: ¡Ay, señor… A veces…Lo que hay que oír…!

Emma Rosa Rodríguez

PREMIO PICO Y PATA




Queridos amigos y apreciados lectores: Tengo el placer de anunciaros que este blog ha recibido otro galardón: “Premio Pico y Pata” otorgado por la escritora asturiana Lola Bertrand desde su precioso blog Vestida de mar. http://vestidademar.blogspot.com el cual os recomiendo visitar.

Desde Opinionesdeunamadecasa quiero dar las gracias a Lola, por haberse acordado de este sencillo blog.

Ahora me toca a mí conceder y pasar el trofeo, así que he decidido dárselo a la escritora española pero con residencia en Holanda: Pilar Moreno Wallace, por su blog Entre dos aguas http://entredosaguas.blog.com por la elegancia y delicadeza de sus contenidos y porque las letras de sus epístolas me transportan a otros mundos y me hacen soñar con realidades diferentes.

Emma Rosa Rodríguez

viernes, 11 de abril de 2008

DE INTERNET, MÁQUINAS Y DEPENDENCIAS


¿Qué pasaría si de la noche a la mañana nos quedáramos sin Internet para siempre?

¿Verdad que a una se le ponen los pelos de punta sólo de imaginárselo?

A ver, no me refiero al Internet en general, es decir, a que desaparecieran los ordenadores y todas las informaciones y las prestaciones de la informática y todo eso, no, porque eso nos llevaría hacia un caos mundial absoluto. No crean ustedes que exagero, eh. Una se para a pensar en todo lo que hacen las máquinas en cuestión por nosotros y llega a la conclusión de que es alucinante hasta que punto el ser humano depende ahora de ellas.

Es que ya no podemos ni dar dos pasos sin que intervengan en nuestra vida. ¡Ah, qué soy una exagerada! Pues no señor, fíjense en lo que pasa en la calle cuando no funciona un semáforo. Pues se pone un guardia para que dirija el tráfico y santas pascuas, pensarán ustedes. Claro, llevan razón, pero ¿y si de repente no funcionara ninguno? … Ups, pues en ese caso se me ocurre que sería un empleo tan demandado que no ganaríamos para pagar a tanto agente como tendría que haber.

Bueno, es un ejemplo, pero realmente, sí, sería una catástrofe tremenda. Con las listas de espera que hay ahora de personas que quieren tramitar todo tipo de cosas, desde consultas médicas hasta pasaportes, vamos, cualquier papeleo, si no existiera la informática sería poco menos que un vía crucis. Volveríamos a aquello tan español del: “Vuelva usted mañana…” Y entonces volvías y con mucha suerte tenías la gestión hecha y si no, pues te encontrabas con la misma cara inexpresiva del día anterior que cuando tu protestabas, inútilmente claro, te contestaba: “mire usted yo soy un mandado y ya se sabe que las cosas de palacio van despacio”.

¡Ah!, esto me recuerda a mí las viejas películas del cine español, lo que se llamaba: “tipical hispanis”, aquellas comedias de enredo donde el galán si era guapo era tonto, porque en realidad quien se llevaba el “gato al agua” al final era el feo bajito que además siempre venía del pueblo a la capital a buscarse la vida…

En fin, no les voy a contar a ustedes la película entera, que para eso está la televisión y el vídeo… ¡Ajá, les he pillado! La televisión, ese invento infernal, como llaman algunos al aparato, o la caja tonta, o, como la quieran llamar, ¡qué más da!, la cuestión es que todo el mundo de alguna manera, más o menos tiempo, la ve, la contempla, y a veces, hasta disfruta. Creo que de todos es el que se lleva la palma en esto de tener enganchado al personal. Eso sí, siempre hay personas que dicen que no la ven nunca, bueno, sólo los telediarios y los documentales de la 2, y poco más… Y, claro, para ver “ese poquito” tienen en el salón un pedazo enorme de televisor de última generación con pantalla de plasma. ¡Qué lástima de dinero tirado, oye, gastarse tanto para sacarle tan poco rendimiento!

¡Ay! Tendrán que perdonarme, me he desviado del tema, yo, en realidad, de lo que quería hablar era de: ¿Qué pasaría si de la noche a la mañana nos quedáramos sin Internet en los hogares del mundo entero?

Pues, entre otras cosas, que yo no podría estar aquí haciéndoles partícipe a ustedes de mis inquietudes personales y dándoles un poquito la lata con mis opiniones, aunque a veces me digo: “A quién van a importar las opiniones de una ama de casa”…

Y por si le importan a alguien, prometo que en el próximo artículo les hablaré de un mundo sin Internet.

Emma Rosa Rodríguez

domingo, 30 de marzo de 2008

EL TERCER SEXO



Una servidora que ya lleva muchos años pisando por el mundo y tratando de que no la pisen a ella, pues a veces se piensa que ya está acostumbrada a todo tipo de noticias y que ya nada o casi nada la va a sorprender, por eso cuando esto sucede, una, o sea yo, me llevo una alegría inmensa. Algunos de ustedes pensarán que eso es una estupidez, pues no señor, no es ninguna tontería, a mí me gusta que me sorprendan, con cosas buenas, claro, y espero que la vida siga sorprendiéndome por muchísimos años más, y ustedes que lo vean.

La noticia en cuestión es de sobra conocida porque salió en todos los medios, pero yo no quiero dejar de comentarla. Se trata de algo que parecía hasta ahora imposible y, sin embargo, ahí está: “Un hombre embarazado”. Lo primero que pensé es que era un truco o algo parecido pero no, resulta que es del todo real.

Bueno, maticemos, el hombre está embarazadísimo, sí, pero no es un hombre, ¡ay, qué lío!, me refiero a que esa persona no nació hombre sino mujer, luego se operó y se convirtió en ¿varón?, pero por lo visto conservó todos sus órganos reproductores, por eso ha podido quedarse en cinta por inseminación artificial.

Los motivos son relativamente lógicos, es decir, su mujer no podía tener hijos y él decidió intentarlo a ver qué pasaba, y así se embarcó en una aventura cuyo fin conoceremos dentro de unos meses. Ojalá que todo termine bien porque el valor que le echó esta pareja al asunto es como para quitarse el sombrero, porque bien es verdad que en su círculo de familia, amigos, vecinos, etc, habrá quien les aplauda, pero también y, posiblemente, serán los más, quien les rechace o se burle, y hasta quien se ofenda.

Ahora yo me pregunto: si esta persona por dentro aún es mujer, con capacidad para gestar a una criatura, pero por fuera es hombre con todos sus atributos masculinos, ¿cómo se puede definir?, ¿es hombre o es mujer? O, acaso, habría que designar-inventar un nombre especial.

Quizá toda esta historia que parece un poco surrealista, de novela de Huxley, ¿se acuerdan ustedes de Un mundo feliz?, quizá, repito, no sea tan disparatada.

Todo, cualquier descubrimiento científico o cualquier experimento tiene un principio y, éste, ¿por qué no?, podría ser un primer paso que puede llevar a la Humanidad por caminos insospechados.

¿Qué sucedería si viendo los resultados de “esta locura” más personas en el mundo decidieran vivir la misma experiencia?

En este caso estamos hablando de un norteamericano, sí, pero en nuestra propia sociedad española, y en muchas otras, cada vez son más las personas que sueñan con cambiarse de sexo; ahora ya saben que gracias a la ciencia pueden transformarse físicamente pero que a la vez pueden conservar su primitiva esencia para poder disfrutar del placer de la maternidad en su propio cuerpo.

Y, a mí, que me gusta rizar el rizo y echar a volar la imaginación, pues pienso y me digo, que ya está comprobado que una mujer puede seguir siéndolo interiormente a todos los efectos a pesar de ser exteriormente un hombre. Pero ahora expongamos el caso contrario: Un hombre que quiere transformarse en mujer. Bien, ya sabemos que eso es totalmente factible, pero, y si ese hombre quisiera conservar sus órganos reproductores internos ¿podría llegar a ser padre realmente aunque tuviera apariencia femenina? Y, si a este hombre que quiere ser mujer pero que sabe que nunca podrá ser madre biológica pudiera transplantársele, o mejor dicho, implantársele un aparato reproductor femenino ¿qué sería entonces? ¿Hombre o mujer, o ninguna de las dos cosas?

Quizá entonces tendríamos que inventar un tercer sexo para la raza humana. Puede parecer una locura, pero con el tiempo se han ido haciendo realidad tantas cosas que parecían imposibles y que sólo tenían cabida en las mentes de los escritores de ciencia ficción que una servidora, aunque se sorprenda gratamente con este tipo de noticias las toma también como algo natural, implícito en la época en que vivimos.

Porque, y corríjanme si me equivoco, cada vez estamos más cerca de aquel Mundo Feliz del que tan magistralmente nos habló Huxley. ¿O no?


Emma Rosa Rodríguez